Acabo de ver el primer
partido de mi Bayern de este 2015. Debo aclarar, para los que no me conozcan,
que soy seguidor del Bayern de Munich desde que tengo uso de razón. Es mi segundo
equipo favorito. El primero es «Die Mannschaft», es decir la Selección Alemana
de Fútbol.
Cuando a finales de la
temporada 2012-13 se anunciaba la contratación del técnico de Sant Pedor por
parte del Bayern, muchos de mis amigos y conocidos se apresuraron a llamarme
para darme la enhorabuena. Mi respuesta fue siempre la misma: “A ver qué pasa”.
Yo no las tenía todas conmigo.
Cuando comenzó la temporada
y el Bayern arrasaba allá por donde pasaba, pensé que me iba a tener que tragar
mis dudas. Pero había un dato que me llamaba poderosamente la atención: el
Bayern goleaba en muchísimos encuentros, pero en bastantes ocasiones los goles
llegaban con el partido muy avanzado. Parecía como si una vez que entraba el
primero, los demás venían rodados. Además, coincidió que el gran rival de la Bundesliga,
el Borussia de Dortmund, había tenido un muy mal comienzo de liga y el equipo
muniqués se escapó muy pronto en la clasificación, dejando el campeonato
sentenciado casi en la primera vuelta. Aquello, que provocó que muchísimos
españolitos se hicieran del Bayern -cosa que me parece patética y me indigna de
sobremanera-, hizo saltar mis alarmas.
Por fin pude ver un
partido de nivel: eliminatoria Arsenal-Bayern, en octavos de la Champions. Y
entonces, las alarmas no solo saltaron, sino que no dejaron de sonar. El Bayern
era lo más parecido a un equipo de balonmano, pero sin que nadie probara a
lanzar a gol: pelota de una banda a otra, ante un rival que, en inferioridad,
aguantaba ordenado en defensa. Total posesión, pero ninguna ocasión. Eso no es
fútbol, es sobeteo de balón. Al final, se abrió la lata a la alemana: trallazo
de Kroos desde fuera del área por toda la escuadra.
Se pasó esa
eliminatoria con más pena que gloria, igual que la siguiente contra el United. Y
llegó lo inevitable. Un Madrid que salió al Bernabeu acongojado, tras pasar un
cuarto de hora sin tocar el balón, le bastó una contra para hacer caer el castillo
de naipes de don Pep. Del partido de vuelta, mejor no hablar: un equipo roto,
sin ideas y sin utilizar recursos tan épicos, aunque obsoletos, como el colgar
balones o probar a tirar de media distancia. Nada de nada, sólo sobeteo de
balón a lo ancho. Un homenaje a Pacho Maturana. En resumen, el Bayern goleado
por 0-4 en pleno Allianz. Es evidente que Guardiola logró lo que ningún otro
técnico antes: que el Madrid ganase en Munich… y de la forma que lo hizo.
Para completar la
temporada, Kroos, uno de los mejores centrocampistas del mundo, se va al Madrid
por 25 millones, si mal no recuerdo… ¡de coña! Menos mal que para remediar su
marcha, el iluminado de Sant Pedor ficha a… ¡Xavi Alonso! Un tipo que supera la
treintena y uno de los mayores blufs que ha dado el fútbol… Eso sí, el Bayern
con un agujero en el centro de la defensa que lo ve cualquiera menos el cerebro
de Pep.
Quiero dejar claro que
he sido un enorme admirador y defensor del Guardiola que entrenó al Barça y que
hizo de él uno de los mejores equipos de todos los tiempos. Quienes me conocen,
saben que no miento y que me he quitado el sombrero ante ese equipo. Pero su
error ha sido querer hacer lo mismo en el Bayern, sin tener el tipo de
jugadores que tenía en el Barcelona, los cuales se adaptaban perfectamente a su
estilo de juego… y en caso de atasco, balón a Messi y que invente.
Pep, en el Bayern no
hay ni Iniestas, ni Xavis, ni Messis… es otra historia…
Hoy he visto por
primera vez al Bayern de este 2015… y más de lo mismo… ante un Shakhtar Donetsk
que jugaba a mil kilómetros de su estadio y que llevaba dos meses sin competir
en partido oficial, he visto otra vez a un equipo plano, sin ideas, con unas
decisiones tácticas de dudoso buen gusto y donde las genialidades de Pep han
reventado mi ánimo.
Veamos: para empezar,
en el banquillo… ¡dos porteros! Es evidente que este hombre sigue haciendo
cosas que nadie ha hecho hasta ahora… por más vueltas que le doy, sigo sin
entender nada. En el centro de la defensa uno de los mejores laterales zurdos
del mundo: Alaba. En su sitio, un chaval fichado al Valencia -por una pasta gansa- que,
por lo poco que le he visto, no es mal jugador… pero vamos, que tampoco es para
echar cohetes. Manejando al equipo el bluff de Tolosa, que para variar terminó
expulsado cuando quedaba media hora de partido. En la banda izquierda un Ribery
que ya está para ir pensando en el fútbol Indoor… mientras en el banquillo uno
de los mejores nueves del mundo: Lewandowski… Tras la expulsión saca del campo
a Thomas Müller, para meter a Badstuber, un central, dejando al equipo sin
jugador referencia ofensivo… Alaba abandona el centro de la defensa para irse de medio centro... ¿Alguien da más?
En el primer tiempo, el
Bayern acabó con más de un 70% de posesión… pero una sola ocasión de gol. Es
decir… más de lo mismo. Sigue siendo un equipo plano, precedible y sin un plan
B. Tiene grandes jugadores y en una tarde tonta te pueden meter media docena…
pero en eliminatorias directas, poco puede servir ese plan. Ojalá me equivoque,
pero huele a nuevo fracaso europeo.
Si no fuera por lo
disparatado de la idea, parecería que el fútbol español ha enviado a Guardiola
al Bayern para que destrozara al equipo que podía impedirle a Madrid y Barça reinar en Europa.
En fin, la deconstrucción
de los chefs catalanes ha llegado al Bayern de la mano del iluminado de Sant
Pedor. ¡Que Dios non cogem confesaademf!

